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Santiago Mazzoni

Key Account Manager


Este ha sido un año disruptivo: la pandemia nos ha obligado a reformular nuestras prioridades para mantener las empresas a flote, garantizar la continuidad de negocio y mantener la productividad, cohesión y seguridad de las personas.

De nuestro lado, hemos vivido en carne propia las necesidades de nuestros clientes de adaptar sus infraestructuras y sistemas de información, casi en tiempo real, a un escenario que cada vez se torna más complejo. A partir de ello, hemos visto de primera mano cómo esta crisis y su impacto en el statu quo ha dado lugar a diversas oportunidades de innovación y transformación empresarial.

Nuevos interrogantes

El giro hacia consumo de aplicaciones tipo SaaS y la creciente adopción de múltiples proveedores de nube, hacen de la conectividad a internet una piedra fundacional de cualquier estrategia de IT. Conceptos como multihoming, diversidad de ruta y resiliencia de acceso estaban reservados hasta hace algunos años para grandes empresas, y hoy son elementos básicos de cualquier conversación.

La dispersión geográfica de los sistemas y de los trabajadores no sólo aumenta las dificultades a nivel de acceso y conectividad, sino que también abre grandes interrogantes sobre disponibilidad y seguridad que deben ser respondidos: los potenciales puntos de fallo no dejan de multiplicarse y errar es humano.

La sofisticación y el volumen de los ataques informáticos está aumentando exponencialmente. Las brechas de seguridad y filtraciones de información afectan profundamente a las empresas, y la cuantía potencial de pérdidas se torna incalculable cuando lo que se arriesga es un intangible como la reputación. La inversión y el know-how especializado se convierte en una pieza indispensable para establecer una estrategia de seguridad integral.

A por ello

Si el ritmo del mundo pre-COVID ya era rápido, el lujo del tiempo parece haber desaparecido por completo: las necesidades son urgentes y el tiempo escasea para volver a poner de pie las empresas.

La manera en que trabajamos ha cambiado; las aplicaciones migran a la nube, los usuarios a sus casas y los consumidores a la web. El despliegue de redes ópticas, la proliferación de CSPs, y la virtualización de appliances y funciones de red han sido algunos de los grandes avances para el desarrollo de las soluciones que apoyan la transformación digital de las empresas.

A nivel de conectividad, las soluciones de red definida por software (SD-WAN) han reemplazado a las antiguas MPLS y VPN. Las empresas ya no toleran la opacidad ni tiempos de gestión de los operadores, y una estrategia basada en appliances y túneles no es lo suficientemente robusta para dar garantías. La posibilidad de integrar funciones de seguridad, combinar diferentes ISP y tecnologías de acceso, junto al hecho de recuperar el control y visibilidad sobre la red, hacen de SD-WAN un “no-brainer” para la interconexión de usuarios e infraestructura.

La ciberseguridad se ha convertido en un aspecto estratégico de las organizaciones. La gestión de riesgos y vulnerabilidades es clave hoy más que nunca, cuando una pequeña brecha de datos puede transformarse en una fatalidad para la organización.

A medida en que las aplicaciones migran a las nubes, los perímetros que estaban centralizados en los data centres empiezan a desdibujarse. A nivel de branch, la maduración de tecnologías como uCPE dan lugar a reemplazar todo ese hardware ruidoso, caluroso y caro que solía apilarse en los racks de oficina, en un único dispositivo con un catálogo de VNFs de tus vendors preferidos listos para consumir bajo demanda.

Por otro lado, la adopción de soluciones de tipo Secure Access Service Edge (SASE) se posiciona como una tendencia. Basando las políticas de acceso en identidades, en lugar de ubicaciones físicas o direccionamiento IP, las soluciones SASE han empezado a levantar vuelo alto, siempre supeditadas a la conectividad que subyace.

La abundancia de soluciones en el mercado, con nuevas tecnologías (o nuevos “sabores”) emergiendo constantemente y criminales innovadores que apuran el paso, suele resultar abrumadora para muchos departamentos. Sin embargo, la proliferación de soluciones de seguridad gestionadas está ayudando a muchas empresas a emprender estratégicas sólidas, aún sin disponer de recursos técnicos especializados in-house o la figura de un CISO.


Este año ha impulsado un cambio profundo en las expectativas puestas en los departamentos de IT.

Ya superada la lucha inicial para mantener las operaciones, se abre un gran abanico de oportunidades para que estos departamentos puedan seguir demostrando su valor, ayudar a recuperar rentabilidad y mantener la satisfacción del cliente.

Ante la tentación de funcionar en mínimos viables, serán las empresas que aprovechen oportunidades de innovación, desarrollo e inversión tecnológica las que saldrán más airosa y elegantemente de esta crisis.